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Alba garcía falagán. «sólo es imposible si así lo crees»

«Cuando las cosas salen como esperas, siempre te acuerdas de la gente que ha estado ahí cuando no estaban tan bien»

“Sólo es imposible si así lo crees”

Si en la vida es complicado coincidir con alguien, conectar ya es un milagro. Este es el milagro que han obrado nuestra querida atleta Alba y su guía, Jonathan Orozco, algo más silencioso de lo deseado dado que el atletismo, en general, no ocupa las principales portadas de los periódicos, menos aun tratándose de la modalidad paralímpica. Es por ello que resulta tan especial, único y emocionante escuchar a Alba; porque, en ocasiones, las personas más calladas son las que más tienen que decir. 

Alba es campeona del mundo Sub20 de 100 metros lisos y tercera en 200. Estudiante de fisioterapia en la UAH, su visión se oscureció al poco tiempo de nacer y apenas distingue sombras de cerca. Ha llegado a participar en carreras de cross sin más guía que las indicaciones de sus compañeros corredores. Por ello, entre otros motivos, Alba se erige como una de nuestras mayores promesas paralímpicas, destinada a darnos increíbles alegrías que no son más que el fruto de una voluntad imparable. 

(Entrevista realizada en colaboración con Sergio Carro Rodríguez, atleta del Club Atletismo Suanzes de San Blas)

¿Qué significa para ti el deporte? 

El deporte es lo que más me gusta, a lo que le dedico muchísimo tiempo ya que es una parte esencial de mi vida. Cuando tenía 15 años dije en una entrevista que no sabía qué sería de mí misma sin el deporte y, a día de hoy, sigo pensando lo que respondí en ese momento: sin el deporte no sabría qué estaría haciendo.

¿Cómo conociste a tu entrenador? ¿Y a tu guía?

Mi entrenador me lo proporcionó la Federación Española de Deportes para Ciegos y es con quien entreno desde que tengo 14 años. A Jonathan le conocí porque se puso en contacto con mi entrenador, a través del presidente de la Federación, para echarnos una mano en lo que necesitáramos, y desde el minuto uno tuvimos una compenetración máxima y buen feeling. Siempre, desde ese momento, me ha guiado.

¿Cuántas horas le dedicas al día al entrenamiento? ¿Y al descanso? 

Al entrenamiento, unas dos horas o dos horas y media, en función de la fase de la temporada en la que estemos. Al descanso, menos de lo que me gustaría, la verdad; yo estudio en la universidad, y entre hacer los trabajos de clase, competiciones, desplazamientos, entrenamientos pues… poco. Si llego a las ocho, horas muchas son.

¿A quién le debes la elección de tu deporte? 

Se la debo a un profesor de la ONCE, José Manuel Mendo se llama. Él era profesor itinerante e impartía clases de Educación Física en el centro de recursos educativos de la ONCE. Yo tenía en torno a diez años de edad y en ese momento no hacía prácticamente nada. Él tenía un grupo por las tardes con el que practicaba multideporte y al año siguiente me propuso empezar con ellos. Así pues,  fui a divertirme, a hacer amigos y a pasármelo bien. Iba una hora a la semana y me gustó tanto que a mí me enganchó desde el primer momento. Y hasta ahora.

¿Cómo consigues compatibilizar tu día a día con el entrenamiento? 

No me resulta especialmente complicado ya que a mí el estudio nunca me ha costado mucho; siempre he sido una buena alumna. Es verdad que durante el bachillerato y, más adelante, en la universidad sí resulta algo más complicado porque, a menudo, no tienes suficientes horas en el día para hacer los trabajos, estudiar y, además, entrenar, pero al final sacas las horas de donde puedes. Además, en la universidad me han tratado de ayudar en todo momento, en el sentido de cambiar exámenes por competiciones. 

Te preparabas para las Olimpiadas de París y, sin embargo, sorprendiste a todos llegando a Tokyo. 

Para mí fue una sorpresa. Es verdad que yo venía de un año complicado y esta temporada había corrido muy bien, pero hay gente muy preparada y con mucha más experiencia que yo. No las tenía todas conmigo y al final fue una sorpresa, pero también es verdad que lo habíamos trabajado y que llevamos una muy buena temporada. Me llamó el presidente de la Federación para comunicármelo y varios días después no acababa de creérmelo. 

¿Manías confesables en competición? ¿Te consideras supersticiosa? 

No, no soy supersticiosa ni maniática, pero sí es verdad que siempre tengo que llevar las zapatillas muy bien atadas. No tengo bien claro por qué, de hecho, tengo días que se me duerme el pie y es horrible –se le escapa una carcajada-.

¿Qué aspectos valoras más a la hora de elegir una camiseta para tus carreras?

Que me sea cómoda, que se me ajuste bien y que no haya cabida a que vuele o se mueva.

¿Qué te gusta hacer cuando no estás con ropa de deporte? ¿Alguna comida que ames y a la que tengas que renunciar por los entrenamientos? 

Leo mucho y también que le intento dedicar tiempo a la gente que quiero. Para mí, dedicar tiempo a mi familia y a mis amigos es esencial, pero soy consciente de que no les dedico todo el que me gustaría. No obstante, ellos están súper orgullosos y contentos de todo lo que estamos haciendo y lo entienden. 

No renuncio a comidas en especial. Tampoco soy muy de dulce por lo que no tengo ese problema, pero me encantan la tortilla de patata y el flan, algo a lo que no renuncio en absoluto.

¿Alguna vez te has planteado la posibilidad de dejarlo?

Antes de la pandemia sí, tuve un año un poco complicado y me llegué a plantear bajar el ritmo o incluso dejarlo. Entramos en pandemia, paramos tres meses de todo y fueron unos días en los que me replanteé muchas cosas. Finalmente, decidí que el atletismo me estaba dando mucho más de lo que me estaba quitando, así que le di otra oportunidad. En vista de los resultados, parece que ha salido bien y ahora mismo no lo dejaría, me hace muy feliz.

¿Tienes algún proyecto en marcha o que vayas a comenzar?

Me gustaría seguir luchando por París… Cuando eres deportista, siempre aspiras a mejorar tus registros, a superarte a ti mismo. Ahora tengo un Diploma Olímpico por lo que, ¿por qué no soñar en tres años con una medalla? Que están muy caras y es muy complicado pero bueno, soñar es gratis. 

Si tuvieras que elegir un deportista del que aprender ¿quién sería? 

No tengo referentes deportivos como tal porque considero que aprendo de toda la gente que me rodea en cada momento. Jonathan me enseña mucho, mi entrenador también y lo mismo ocurre con mis compañeros de equipo.

En una entrevista concedida a “Dream!Alcalá” comentaste que “el mundo no está hecho para ciegos, es lo que hay”. A tus 19 años,¿dónde encuentras la motivación para conseguir todo lo que te propones?

De la gente que me rodea. Ellos me ayudan un montón, me apoyan muchísimo y creen en mis cabezonerías. Porque yo soy muy cabezota, siempre, y si te digo que esto lo voy a hacer, lo hago y punto. Tengo fe en mi esfuerzo pues no, el mundo no está hecho para ciegos, no está adaptado en absoluto, y en esta situación cobra mayor importancia si cabe que seas resolutivo y sepas manejarte en aquellas  circunstancias que no te favorecen. 

Cuando las cosas salen como esperas, ¿de quién te acuerdas? ¿y cuando no?

Cuando las cosas salen como esperas, siempre te acuerdas de la gente que ha estado ahí cuando no estaban tan bien las cosas: toda la gente que me ha apoyado, mi familia… Con Jonathan todos los momentos porque, claro está, mis triunfos deportivos son tan suyos como míos. Para él sólo puedo tener palabras de agradecimiento ya que sin él yo no podría correr; él es mis ojos y yo deposito toda mi confianza en él. Fuera de la pista también es un apoyo fundamental. 

Cuando las cosas no salen, suelo apoyarme en esas mismas personas que sé que van a estar ahí. 

 ¿Qué significa para ti ser sostenible? 

Dar tiempo a los recursos a que se regeneren antes de usarlos nuevamente, sin utilizar más recursos de los que tienes al alcance.

¿Cómo integras la sostenibilidad en tu día a día? 

Es complicado. En el deporte uso los materiales que me dan, pero en casa reciclamos e intentamos llevar una vida lógica y sensible hacia la naturaleza y nuestro entorno.

¿Has probado o probarías nuevas prendas fabricadas a partir de fibras naturales y sostenibles, concretamente, de bambú?

No las he probado, pero estaría completamente dispuesta a hacerlo, claro que sí.

¿Tienes algún lema de vida? ¿Cuál?

Sólo es imposible si así lo crees.

¿Estás de acuerdo con la frase “cuando admites que tienes una discapacidad, la superas”?

Todo se basa en la aceptación. Yo tengo unas limitaciones visuales, pero hay mucha gente que sin ellas no puede correr en 12´60” cien metros y yo sí puedo. Cada uno tiene sus más y sus menos; yo tengo muchas virtudes y también muchos defectos, como todo el mundo, y la aceptación se basa en que esto es lo que hay y tú decides lo que hacer con ello. Tú puedes quedarte sentado en el sofá o puedes salir y hacer lo que puedas, con lo tienes, superándote cada día. 

¿Crees que la gente, en general, tiene miedo ante la palabra “discapacidad”?

Creo que la gente tiene una concepción equivocada de lo que significa esta palabra. Cuando se piensa en alguien discapacitado, se piensa en alguien dependiente y esto no es así, yo me manejo en mi vida de manera independiente. Lógicamente, para entrenar necesito ayuda, pero no es una dependencia.

¿Algún mensaje para quienes lean esta entrevista?

No tengo ningún mensaje específico. A nivel deportivo no puedo decir nada. Si tuviese que lanzar un mensaje, en cuanto a la discapacidad, sería que no se tenga miedo a la hora de acercarse a una persona con discapacidad, porque el desconocimiento genera mucho miedo. Es algo que normal, que ocurre involuntariamente, pero ese no saber es lo que hace que la gente no sea cercana.

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